La decoración de una casa requiere de mucha dedicación y esfuerzo, más aún si tienes una vida en familia, en donde el espacio tiene que adaptarse a las necesidades de todos los integrantes. Conciliar un estilo de decoración sofisticado y a la vez funcional no es tan complicado como parece. Aquí encontrarás algunos consejos para convertir tu casa en un espacio cómodo, atractivo y apto para que los niños jueguen sin preocupaciones.

  1.       Considera cuál es tu estilo de vida

Que un cuarto esté perfectamente decorado no tendrá ningún sentido si no satisface tus necesidades y las de tu familia. Utiliza una decoración que pueda soportar todos los imprevistos que conlleva la vida en familia. En pocas palabras, procura que la decoración de tu casa esté acorde con tu estilo de vida.

  1.       No esperes para decorar

Muchas familias esperan a que sus hijos crezcan para decorar su hogar porque tienen miedo a que los niños rompan las cosas. No es necesario que esperes años para tener una casa bonita, en cambio, puedes incluir a tus hijos en el proceso de decoración. De este modo, aprenderá a apreciar y respetar los objetos ornamentales.

  1.       No te vayas siempre por lo más sencillo

Algunas personas creen que lo más sencillo siempre es lo más funcional. No es así. Este tipo de pensamiento incluso puede llevarte a tener una casa austera y demasiado sobria. No te limites, puedes decorar tu casa con el estilo que más te guste, sólo debes tener en cuenta que cualquier estilo tiene que tener ciertos cuidados y mantenimientos. Recuerda el primer consejo, el estilo que escojas debe ser coherente con tus prácticas cotidianas.

  1.       Haz un espacio para los más pequeños

Si buscas que tus niños no destruyan los objetos decorativos, rayen las paredes o maltraten las alfombras, debes dedicar un espacio exclusivo para ellos, en donde tengan la libertad de jugar y gastar toda su energía. Puedes decorar este espacio de maneras muy creativas, no necesariamente tienes que seguir la línea de decoración del resto de la casa.

  1.       Prepárate para los pequeños accidentes

Es un hecho, mientras haya niños involucrados, los pequeños accidentes pasarán. Prevé que los objetos de mucha importancia no estén a su alcance y sólo estén a su alcance aquellos que puedan arreglarse con facilidad. No te estreses demasiado si un objeto se mancha o se rompe, pero mantén el control sobre el tipo de muebles a los que les pueden pasar estos pequeños accidentes.

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