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¿Cuántas veces no has sentido esa ansiedad por revisar tus redes sociales? ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste nervioso al no tener tu celular cerca? Es evidente que día con día va creciendo nuestra dependencia a los dispositivos electrónicos que utilizamos.

La familia Garner de Cambridgeshire en Reino Unido, conformada por Elizabeth de 35 años una ejecutiva de relaciones públicas, su marido David de 36 años y sus hijas Kate y Beatriz de 12 y 8 años respectivamente, decidió experimentar por una semana vivir sin tecnología, es decir sin celulares, tablets, computadoras y televisión.

Ellos fueron voluntarios para apagar todo lo relacionado con tecnología, sin embargo se establecieron ciertas reglas: los niños podían utilizar sus teléfonos móviles para emergencias, y ambos padres eran capaces de acceder a sus mensajes de correo electrónico durante el trabajo.

El objetivo principal de la actividad era ver cómo la familia se desenvolvía en sus ratos libres. “Como familia realmente no teníamos un equilibrio correcto” admitió Elizabeth, “solemos divertirnos demasiado con la tecnología, por lo que decidimos abrazar por un momento un estilo de vida más retro”.

“Mi marido me miraba con un tipo de sufrimiento de esos que solo 16 años de matrimonio pueden traer y luego se echó a reír,” dijo.

“Cuando le expliqué que Hill Climb – un juego de él y las niñas juegan – se incluía en esta prohibición encendió los ojos de cachorro y comenzó a declararse De ninguna manera, – algo fuera, todo fuera.”

“Cuando mi mamá me dijo que estaríamos haciendo el reto no me gustaba la idea porque es difícil estar lejos de la tecnología”, dijo Beatriz. “Estaba triste porque quería ver la televisión y las películas,  pero también deseaba pasar más tiempo con mi familia.”

“¡VOY A MORIR!” dijo que Kate. Es claro que esto iba a ser divertido…

Día 1: Viernes

El primer día del desafío comenzó con la familia en un estado de ánimo reflexivo. Tenían que volver a ajustar su tiempo de ocio. Es justo decir que sus amigos se mostraron escépticos.

“Sin duda a cualquiera que le he platicado acerca de esto se ha puesto a reír histéricamente” dijo Elizabeth, la mayoría me decía “Buena suerte con eso”.

Kate y Beatrice pasaron el día haciendo un gran espectáculo de colores y el diseño de moda. David, por su parte, estaba sentado en el sofá mirando como un alma perdida y con ganas de poner sus manos en su iPad.

“Entiendo por qué estamos haciendo esto. Es porque las familias son demasiado adictas a sus teléfonos y realmente no pasan tiempo como una familia. Creo que al hacer esto seremos más unidos.”, dijo Kate.

Día 2: Sábado

El fin de semana había llegado, y la realidad golpeó finalmente a Elizabeth.

“Soy una adicta a las redes sociales” confesó, “Me encanta pasar tiempo en facebook y twitter, es la principal forma de mantenerme en contacto con mis amigos”.

Teniendo en cuenta de todo lo que se perderían, la familia tomó una decisión: salir de casa.

Se dirigieron a Hunstanton, en la costa norte de Norfolk. Una visita al centro de vida marina y el mar seguramente alejaría cualquier síntoma de la abstinencia digital.

En el centro de vida marina la familia disfrutó al máximo su estancia. “Se sentía como si compartiéramos algo especial”, dijo Elizabeth.

Alimentaban a focas y pingüinos, también miraron a los tiburones y las manta-rayas.

“Este es el mejor día de mi vida”, gritaba Beatrice.

Día 3: Domingo

Después de un emocionante día anterior en el centro de vida marina, la familia optó por un domingo por la mañana más tranquilo. Pero, en lugar de relajarse delante de la televisión y mirando a sus teléfonos móviles y las tabletas, los Garners decidieron almorzar juntos.

“Debido a que no estábamos preocupados por ponernos al día con el mundo en línea, todos estábamos dispuestos a sentarnos, conversar y realmente disfrutar de este tiempo juntos,” dijo David.

El tiempo era lo suficientemente agradable como para salir a la calle de nuevo, por lo que los Garners se dirigieron a una reserva natural local.

De vuelta a casa, y después de la cena, todo el mundo estaba contento de pasar algún tiempo por su cuenta: leyendo.

Día 4: Lunes

Elizabeth y Kate se levantaron a las 4.30 am para el entrenamiento de natación -Kate nada para el club número 1 en el condado.

“Este es un momento en que sé que mi hábito tecnológico está completamente fuera de control”, dijo Elizabeth.

“Siempre consulto mi correo electrónico e inicio sesión en Facebook, Twitter y LinkedIn mientras ella entrena”.

Sin sus fuentes de información habituales, Elizabeth escuchó la radio.

Las emociones de Elizabeth se encontraban mezcladas.

Beatrice está verdaderamente disfrutando de la experiencia pues realiza todo lo que le gusta: leer, dibujar, jugar juegos de mesa, etc.

Día 5: Martes

Los hábitos son muy difíciles de romper, pero Elizabeth comenzó el día con una pequeña victoria, pues al despertar no sintió la necesidad desesperada de buscar su teléfono y revisar Twitter.

En el desayuno se dedicaron a hablar acerca de cómo la familia iba a pasar su noche no tecnológica. Kate eligió pasteles y llamó por teléfono (en lugar de enviar un mensaje de texto!) a la abuela en busca de ayuda. La abuela estaba encantada.

La tarde fue una maravilla, con la familia horneando pasteles y jugando juegos de mesa.

Día 6: Miércoles

David y Elizabeth estaban de acuerdo en que amaban pasar tiempo con la familia, pero en el momento en que las niñas se iban a la cama empezaba la ansiedad nuevamente por revisar sus redes sociales.

Esta vez estuvieron de acuerdo en mirar juntos un episodio de “The Night Manager”. La diferencia fue que tan pronto como terminó el espectáculo, la televisión se apagó.

Día 7. Jueves

“Es increíble lo rápido que se convierten los hábitos,” dijo Elizabeth. “Para el jueves empezamos a sentirnos parte de la rutina diaria – todos comenzábamos a adaptarnos al nuevo estilo de vida.”

El desafío terminó…

Han sido unos días difíciles para la familia, todos hicimos cambios significativos en nuestro estilo de vida y hábitos.

Sorprendentemente, tal vez, no fueron las chicas a quienes se les dificultó más.

“Creo que fui yo quien más batalló”, confesó Elizabeth. “Poner el teléfono lejos es difícil, y alejarse de las redes sociales, también. Pero en realidad es beneficioso para obtener equilibrio de nuevo en nuestra vida.”

 

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