Los viajes ofrecen múltiples beneficios aún a niños pequeños. ¿Sabías que ellos pueden recordar a pesar de su corta edad? Investigadores de la Universidad de Harvard han demostrado que los niños desde los 17 meses conservan recuerdos a largo plazo y la exposición a diferentes culturas, idiomas e incluso alimentos mientras viajan influyen en su mente para toda la vida.

Al viajar enseñas a tus hijos el arte de prestar atención, buscar la novedad en todo y ver la vida como una gran aventura. Ellos apreciarán el estar presente en momentos llenos de valor. Sin duda alguna con la práctica, paciencia y perspectiva estarás criando pequeños viajeros felices.

Comenzar desde pequeños 

Los niños que crecen viajando aprendes a ser más flexibles, relajados y listos para la aventura. Si tu sueño es tener un viaje extremo una vez que tus hijos sean más grandes es mejor empezar a condicionarlos con amor y paciencia para que persigan intereses de forma conjunta.

La aventura es un estado de ánimo (paciencia)

Tus hijos de forma natural irán moldeando tu estado de ánimo sin darte cuenta. Sabemos que no siempre es fácil mantener la calma cuando se presentan contratiempos, sin embargo, con el tiempo te converitrás en el centro “Zen” para tu familia. Si tu permaneces tranquilo en esas situaciones tus hijos lo estarán. (Si esto no funciona siempre está el plan B: darles snacks o juguetes para que se tranquilicen)

Ellos te harán ver el mundo de una manera diferente perspectiva

Si tu ya viajaste antes de tener hijos sin duda alguna notarás la diferencia al volverlo a hacer pero con ellos. En lugar de ser una turista invisible serán toda una familia unida. Este cambio significa una experiencia de viaje diferente. Como adultos solo llegamos, admiramos el lugar, tomamos fotos y continuamos nuestro camino, en cambio, los niños tocan, miran y exploran.

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